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Un chat sobre parejas y relaciones

¿Cómo manejar las diferencias y mantener la relación?

Hay muchos puntos de una relación que deben cuidarse para que sea larga, placentera, enriquecedora y para que, sobre todo, la pareja pueda manejar las dificultades que inevitablemente formarán parte de la historia.

No existe una receta única, cada pareja encontrará su propia forma de alcanzar la tan deseada longevidad, amistad y complicidad.  Estar en pareja exige grandes dosis de madurez, compromiso, disponibilidad, deseo y empatía. Todo parece claro y simple. Sin embargo, cuando se pasa a la práctica, mantener una relación es algo trabajoso y nada fácil.

El encuentro entre dos personas que tienen valores, historias, modelos y planes diferentes no se sostiene solamente con amor. A pesar de que el amor es fundamental, no es suficiente para garantizar la solidez de la pareja: hace falta un gran esfuerzo y dedicación conjuntos para afirmar y mantener el amor que sienten el uno por el otro. Algo que cada uno por su lado no podría hacer.

Uno de los grandes villanos de las relaciones suele ser la dificultad de lidiar con las diferencias, respetarlas y aceptarlas cuando surgen. Ciertas etapas de la vida son más críticas para una pareja y, en esos momentos, las diferencias pueden intensificarse, conduciendo a grandes desentendimientos. En esos períodos, las mañas, los hábitos y hasta las dificultades de cada uno adquieren una dimensión mayor, llevando a veces a criticar o desvalorizar a la pareja.

La búsqueda de la armonía debe ser constante, apoyada en la capacidad de reflexión, de observación y realizando un ejercicio de aceptación del otro como es. Estar junto a otra persona es una elección, una decisión libre y no una obligación. Por ese motivo, hay que aceptar lo que cada uno eligió para que forme parte de su vida. Con eso no quiero decir que dejen de existir ajustes, cambios y conversaciones. Pero cuando uno de los integrantes de la pareja llega al límite de su capacidad de cambio, el otro debe continuar ejerciendo su capacidad de libre elección y decidir si desea continuar manteniendo la relación.

Algunos confían esperanzados en que el paso tiempo hará que el otro mejore sus defectos y provocará cambios. Difícilmente eso del otro que molesta cambiará a lo largo de los años de convivencia. Al contrario, ciertas características tienden a acentuarse. Los defectos y las cualidades componen una personalidad y convierten a las personas en únicas. Presentar ideas, hábitos, valores, mañas y opiniones diferentes no es una provocación sino una condición de las diferencias humanas. Por eso, es fundamental practicar la tolerancia sin olvidarse que no es solamente el otro, sino que todos somos portadores de características particulares.

  • Dra. Juliana Amaral Psicóloga

    Psicóloga graduada en la Universidad Católica de Río. Psicanalista por la SOBEPI, Tratamiento Clinico con Jovenes, Adultos y Parejas en su consultorio particular. Observadora de la pluralidad humanda y profunda admiradora de las infinitas diferencias personales que nos llevan a un único punto de igualdad, el deseo del encuentro.

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